"No creo en los milagros, pero los espero"(Anónimo).
Ha sido largo el día de hoy. Mi corazón y el mundo se han sincronizado para complotarme.
Veo todo negro y no reniego, siento dolor y a su vez rabiosa sabiduría, por creer ver las cosas del color que son.
Son oscuros los hombres, macabras las relaciones, abismales las distancias,
absurdo el tiempo y su apremio, demasiado dolor para tan solo postergar la tumba.
"La herida que me separa de mi cadáver". (E. Cioran)
“El alma toma su dimensión solo cuando duele.
Como la muela enferma hace sentir de instante en instante el peso de su
existencia por encima de cualquier órgano del cuerpo.”
Santa Teresa de Jesús- Su vida
Salgo del trabajo, la una y media de la madrugada.
Pienso: traje poco abrigo, tengo frío no tengo dinero para un taxi.
Voy hacia la parada del colectivo.
Justo al llegar a la esquina veo uno que se me va. Me quedo parado. No hago
ningún movimiento. Parado y mirando. Era lógico. Las cosas se nos resisten.
De repente el colectivo se detiene media cuadra adelante y el chofer comienza a tocar bocina. Corro y subo. Le digo gracias.
No le hice ninguna seña. Me habrá visto la cara. Se calmó el dolor.
¡Esa idea de los milagros que uno tiene! : noticias fantásticas, encuentros con personas sobresalientes, mucho dinero. Enfermedades brutalmente expulsadas...
Ese para mí fue un milagro, aunque no entre en ninguna de las características.
No puedo explicarlo, ni justificarlo.
Son hechos que llegan a destiempo y nunca de la manera que esperamos.
miércoles, mayo 10, 2006
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