lunes, abril 24, 2006

Capítulo 6

“Soy el infinito para alguien que me contempla desde el infinito” (Arcadia´s Waltz)



" ¡Madame Bovary soy yo!"
(G. Flaubert)

"¡La Lejanía soy Yo!"

(Arcadia´s Waltz)









Ahora tengo una pequeña casita con un jardín tapiado.
Tuve que optar. Entre una ventana en las alturas, con un brutal infinito, y un jardín de paredes con geometría de cielo, elegí eljardín.
El exceso de infinito en bóveda, me iba a llevar a la muerte.
Se está acabando el mes y aún no se como voy a pagar el alquiler.
Toda la vida quise tener un jardín. Ahora lo tengo pero no lo puedo disfrutar. (Cuando pedimos algo a Dios, o a la Providencia o a quien sea, debemos adjuntar que venga con el don de poder disfrutarlo).

Miro el césped y digo "me gustaría que fuese de mejor calidad"
Miro las hiedras y digo: "Lástima que son muy chicas aún".
No hay contemplación sin contaminar. El deseo susurra mentiroso: "al cumplirme te daré serena contemplación".

Ser como los árboles. Valientes, soportando vida y muerte donde la suerte, Dios, el hombre, el azar o que sé yo, los germinó.

Empezamos a ser viejos, sabemos algo ahora: los días son lentos y veloces los años. La belleza nos esquiva. Entonces creemos que tapiando un terrenito podemos retenerla. Los muros hacen al jardín brillante y estúpido.
La insana humedad fomenta cosas que no prosperarían allí afuera.

Como un niño encerrado con los Clásicos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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